miércoles, 30 de noviembre de 2016

EL SOLO de Eduardo Galeano




En lugar de pensar en medos, en persas, en egipcios, pensemos en los indios. Más cuenta nos tiene entender a un indio que a Ovidio. 
Emprenda su escuela con indios, señor rector.1851, Lacatunga, Ecuador: Simón Rodríguez ofrece sus consejos: que una cátedra de lengua quechua sustituya a la de latín y que se enseñe física en lugar de teología. Que el colegio levante una fábrica de loza y otra de vidrio.

 Que se implanten maestranzas de albañilería, carpintería y herrería.

Por las costas del Pacifico y las montañas de los Andes, de pueblo en pueblo, peregrina don Simón. Él nunca quiso ser árbol, sino viento. Lleva un cuarto de siglo levantando polvo por los caminos de América. 

Desde que Sucre lo echó de Chuquisaca, ha fundado muchas escuelas y fábricas de velas y ha publicado un par de libros que nadie leyó. Ropa no carga. No tiene más que la puesta.
Bolívar le decía mi maestro, mi Sócrates. Le decía: Usted ha moldeado mi corazón para lo grande y lo hermoso.

La gente aprieta los dientes, por no reírse, cuando el loco Rodríguez lanza sus peroratas sobre el trágico destino de estas tierras hispanoamericanas:
-       ¡Estamos ciegos! ¡Ciegos!

Casi nadie lo escucha, nadie le cree. Lo tienen por judío, porque va regando hijos por donde pasa y no los bautiza con nombres de santos, sino que los llama Choclo, Zapallo, Zanahoria y otras herejías. Ha cambiado tres veces de apellido y dice que nació en Caracas, pero también dice que nació en Filadelfia y en Sanlúcar de Barrameda. 

Se rumorea que una de sus escuelas, la de Concepción, en Chile, fue arrasada por un terremoto que Dios envió cuando supo que don Simón enseñaba anatomía paseándose en cueros ante los alumnos.

Cada día está más solo don Simón. El más audaz, el más querible de los pensadores de América, cada día más solo.
A los ochenta años, escribe:
-       Yo quise hacer de la tierra un paraíso para todos. La hice un infierno para mí.        



VENTANAS de Eduardo Galeano

EL PASO DEL TIEMPO de Eduardo Galeano





Seis siglos después de su fundación, Roma decidió que el año empezaría el primer día de enero.
Hasta entonces, cada año nacía el 15 de marzo.
No hubo más remedio que cambiar la fecha, por razón de guerra.
España ardía.
 La rebelión, que desafiaba el poderío imperial y devoraba miles y más miles de legionarios, obligó a Roma a cambiar la cuenta de sus días y los ciclos de sus asuntos de estado.
Largos años duro el alzamiento, hasta que por fin la ciudad de Numancia, la capital de los rebeldes hispanos, fue sitiada, incendiada y arrasada.

En una colina rodeada de campos de trigo, a orillas del rio Duero, yacen sus restos. Casi nada ha quedado de esta ciudad que cambió, para siempre, el calendario universal.
Pero a la medianoche de cada 31 de diciembre, cuando alzamos las copas, brindamos por ella, aunque no lo sepamos, para que sigan naciendo los libres y los años.   


Ventanas de Eduardo Galeano

La Pacifica Colonia III de Francisco Herrera Luque.

  






El presente escrito aparece en uno de los capítulos del libro, La Historia Fabulada del escritor Francisco Herrera Luque. En el se reflejan ciertos hechos históricos que se repiten en la actualidad venezolana. El libro esta redactado en formato para radio y se trascribe tal cual aparece en la edición del mismo de 1981

AUTOR: Todo lo que iba desde comienzos del siglo hasta la muerte de Ponte y Hoyos en 1705 fue de contienda. La Guerra de sucesión española, provocada por la muerte de Carlos II de España, sembró discordia entre sus súbditos e incendio el conflicto bélico entre las potencias europeas Luis XIV de Francia, impuso a su nieto en el trono de san Fernando. En 1702, a los dos años de su reinado, estallo la célebre guerra que habría de prolongarse hasta 1713. Durante estos años, y por muchos que los siguieron. Venezuela, al igual que España, entro en bancarrota.

NARRADOR: Entorpecida la navegación colonial no había modo de exportar el cacao, nuestra gran fuente de riqueza.

Voz 1: El tesoro público esta como talón de lavandera.
Voz 2: Hay despidos masivos de los empleados de la corona.
Voz 3: La deuda interna asciende a más de 500.000 reales.

NARRADOR 1: Lo que era una cifra cuantiosa para la época. Los ingresos de Venezuela a fines del siglo XVII eran de 4 millones de reales. El cacao que había llegado a valer 400 reales la fanega, se cotiza a 64, a pesar de que en Europa alcanza valores astronómicos. La harina se cotiza a cuarenta reales, cuando su precio normal es de 12. No hay vinos.

NARRADOR 2: En 1706, después de cuatro años, llegó el primer barco de España para traer al nuevo gobernador don Fernando de Rojas y los vivos resuelven parcialmente el problema haciendo negocios con los holandeses de Curazao. Les venden cacao y les compran mercaderías que revenden a precios usurarios. En la peor de las crisis económicas hay siempre rendijas para hacerse rico. El contrabando y la bolsa negra son caminos expeditivos. El acaparamiento y la especulación son otros.

NARRADOR 1: La gente en aquellos tiempos no era tan diferente. De modo que mientras muchos morían de hambre otros se enriquecían.
NARRADOR 2: En esos años hubo de importarse maíz.
Voz 1: Igual que en estos años.
NARRADOR 2: Hay misteriosa carestía de carne…
Voz 1: Igual que en estos años.
Voz 2: Esas son mamaderas de gallo de ustedes.
Voz 1: Si no nos cree lee el libro de Arcila Faria, sobre Economía Colonial.
NARRADOR 1: No hay nada nuevo bajo el sol…

Voz 1: La historia se repite… a veces en sus más mínimos detalles.
Voz 2: Imagínese que en esa época el Ecuador – como está sucediendo ahora con el petróleo – comenzó a competir con nosotros en la venta de cacao.
Voz 1: Y los ricos tenían casa en Curazao.
Voz 2: Como tienen ahora apartamentos en Miami…

NARRADOR 2: Como si fuera poco llego como gobernador el 6 de julio de 1711, cien años justos antes de la independencia, Francisco de Cañas y Merino. Llamado también El Africano, por ser natural de Marruecos.

Voz 1: Era un monstruo de frente y de perfil.
Voz 2: Tenia algo de galeote, de burro lascivo y de picaron.

NARRADOR 1: Sus áulicos y consejeros eran de la peor ralea. (Ambiente del mercado)
Voz A: No se junta sino con malandrines y rabisalseras…su casa de gobernador es garito, burdel y cuartel.

Voz B: Vigila las costas como un perro fiero para impedirnos comerciar con los holandeses.
Voz C: Reservándose para si la exclusiva. Él y sus socios son los dueños de los almacenes donde se venden las cosas de primera necesidad y a niveles inconcebibles.
Voz D: Es un truhan. (Golpes de hacha contra un árbol)
Voz A: Pero qué hace ese hombre derrumbando esa ceiba que data de los tiempos de Garcí Gonzales.
Voz B: Averigüémoslo ya.

HOMBRE DEL PUEBLO: Son órdenes del gobernador. Su señoría ha ordenado derribar todos los arboles de la ciudad.
Voz A: ¿Pero ese hombre está loco?
HOMBRE DEL PUEBLO: Yo no sé qué decirle, pero la verdad es que lo parece. Según él, esos árboles y que son la causa de todas las fiebres que asolan a Caracas. Dice que en su tierra no hay árboles ni tampoco fiebres.
Coro: ¡Maldito Africano!

NARRADOR 1: Y por esa razón, como escribió Guillermo José Schaell, Caracas no tuvo en lo sucesivo – como es palpable en nuestros días – los frondosos bosques de árboles varias veces centenarios que se encuentran en las inmediaciones de cualquier ciudad del mundo.
NARRRADOR 2: En aquellos tiempos la ronda de la plaza Mayor era el sitio más exclusivo de la sociedad de Caracas. Una especie de club que a la caída de la tarde servía de paseo y encuentro a los nobles de la ciudad.
Voz A: Buenas tardes, señor Marqués…
Voz B: Muy buenas las tenga, señor coronel…

Mujer 1: Adiós, Felicia.
Mujer 2: Adiós, mijita, mañana tendremos que hablar.
Voz B: Pero, ¿Qué es aquello que veo allá? ¿Es que me engañan mis ojos?
Voz A: No os engañan, señor marques, es el mismo belitre del gobernador acompañado por su concubina, la pérfida Teresona.
Voz B: Esto es inaudito… ¡Qué atrevimiento!
CORO DE VOCES: Tenéis razón. Esto no se puede aguantar. Es una afrenta a las buenas costumbres.
Voz A: Abandonemos todos este recinto  y dejémosle solo con su barragana.
CORO DE VOCES: Así es, así…

CAÑAS Y MERINO: Mirad Teresona a los nobles de Caracas dándonos un plantón…pero ya verán los muy bellacos en que les voy a transformar el paseo de ronda.
NARRADOR: Cañas y Merino invento en la Plaza Mayor raros deportes (maullidos de gato y cantos de gallo) como fueron las carreras de gatos (*) y que jinetes al galope cortasen la cabeza a gallos enterrados hasta el cuello.
(Galopar de caballos, zumbido de espada, gritos de júbilo, aplausos.)  
NARRADOR: Los desafueros de cañas y merino colmaron la paciencia de los caraqueños un martes de Carnaval. Ese día, como ahora, se jugaba carnaval con agua y azulillo. Véase cuan vieja es la costumbre. Cañas y Merino participaba festivo y borracho del carnaval cuando al pasar frente a una casa una jovencita, casi una niña, le echo un balde de agua. El africano se lanzó tras la criatura. (Gritos de niña y carcajadas de borracho)
NARRADOR: Y tomándola en vilo (galope) se la llevo a las orillas del Guayre, donde la violento en vista de la multitud. Fue demasiado. Los alcaldes de la ciudad precediendo al pueblo (efecto consiguiente), se le fueron encima y a punta de cañón lo hicieron preso, enviándoselo al rey cargado de cadenas. Esto sucedió en el año de 1714.

AUTOR: Cañas y Merino fue condenado a muerte, salvando la vida por la amnistía general que dio el Rey ese año, por el nacimiento del Príncipe de Asturias. La guerra de sucesión, que había terminado el año anterior, siguió haciendo sentir su efecto sobre la economía. El primer barco procedente de España llego en 1720, el mismo año en que los capitulares (asonada) depusieron con tintes de guerra civil al gobernador don Marcos Betancourt. Tres años más tarde hicieron otro tanto con el nuevo Gobernador Diego de Portales y Meneses. En 1728 le toco a su colega Lope Carrillo de Andrade. Porque les negó el privilegio de ir al Cabildo con sombrillas. Asilado en el Convento de la Merced (campanas) lo encontró el nuevo Gobernador Sebastián García de la Torre, llegado a Venezuela en 1730 con los primeros barcos de la compañía Guipuzcoana, (oleaje) que como es bien sabido serán fuente de constante conflicto con criollos, hasta el punto de impulsarlos definitivamente hacia la independencia de España. Cabe preguntarse ante todos estos hechos. ¿Puede llamarse pacifica esta era de nuestra historia? Si cruenta fue la conquista, terrible la independencia y convulsiva la República, sería absurdo haber tenido una pacífica colonia. ¿No les parece?              
     

     
Nota del Transcriptor (*): A los gatos se les colocaban cacerolas amarradas en la cola, al estruendo de los caballos se provocaba la desbandada de los animales y el ruido de las cacerolas los hace enloquecer, los jinetes perseguían con sus látigos a los gatos.

Francisco Herrera Luque, La Historia Fabulada (pomaire, 1981) 

miércoles, 6 de julio de 2016

Soy latinoamericano del Libro la Revolución de la inteligencia de Luis Alberto Machado. (extracto)



Soy latinoamericano.
Mi patria es la de Bolívar: Latinoamérica.
Al escribir este libro he pensado muy detenidamente en ella.

En veinte Repúblicas con características muy particulares que las unen entre sí, sin necesidad de odios ni resentimientos contra nadie, y que los distinguen de los demás países del mundo, sin ser peores o mejores que ellos.

Y en el pueblo latinoamericano, que, al igual que otros, necesita y busca desesperadamente su propio desarrollo y destino
.
Quiero sentirme latinoamericano, sin perder por ello el sentido universal de todas las cosas.
Cuando se pertenece de raíz a un lugar, se pertenece a todos los lugares.
Cuando en verdad se es miembro de una cultura, se es igualmente miembro de todas las culturas.

Y, cuando se es auténticamente humano, se lleva en la carne toda la humanidad.
Se ha dicho que el centro de la tierra se desplaza en la misma dirección que el sol.
La civilización vino de oriente.

Después fue Europa el continente irradiante.
Más tarde el poder pasó a la costa atlántica de los Estados Unidos.
Hoy, cada vez es mayor la importancia que adquiere la parte occidental de ese país.
Mañana, volverá a dictarse en Oriente la suerte del mundo.
Y el sol sigue su rumbo.

Los latinoamericanos, desde ahora, debemos poner lo que esté en nuestras manos para que, cuando el sol vuelva a pasar, se detenga sobre nuestro cielo.


Bibliografia:

Luis Alberto Machado ´´La Revolución de la Inteligencia´´

Teniente de Caballería Pedro Camejo "El Negro Primero". División Bravos de Apure.



Este es un humilde homenaje a un gran soldado de la patria.
Pedro Camejo nace en San Juan de Payara, hoy estado Apure, aproximadamente en la década de 1790, por su condición de esclavo no existe registro de su nacimiento. Algunos historiadores afirman que Pedro Camejo era esclavo de Vicente Alfonzo, rico latifundista de Apure. Había trabajado para este de peón en la doma de caballos, en faenas de arriero y en el traslado de mercancías. Al inicio de la guerra, lo puso a disposición de las tropas del rey, y cumplió oficios de cocinero, espía y baquiano.

Se dice que Pedro Camejo primero cae prisionero en la Batalla de Chire (1815), pero no es sino hasta 1816 que José Antonio Páez lo incorpora a las filas patriotas, su fama se acrecenta porque se lanzaba Camejo de primero en los combates a manera de punta de lanza sobresalía entre los negros, mulatos, pardos y blancos en la llanura, lo que le valió el título de “Negro Primero”.

En 1817 participó en la batalla de Mucuritas ya con el grado de Teniente y luchó además, en Palmarito, Mata de la Miel, Mantecal; Mata de Madera, El Yagual; Achaguas y San Fernando. Un año después, cuando Simón Bolívar llega a San Juan de Payara durante el desarrollo de la campaña del centro, vio a Camejo por primera vez y luego este participa en ese año en las batallas de Calabozo, La Uriosa. El Sombreo. San Carlos y Cañafistola.

En un relato que hace Páez en su autobiografía sobre el temor que sentía Pedro Camejo de que Bolívar, supiera que había servido en los ejércitos realistas dijo lo siguiente:
Así pues cuando Bolívar le vio por vez primera, se le acercó con mucho afecto y después de congratular con él por su valor le dijo: “Pero ¿Qué le movió a Ud. A servir de las filas de nuestros enemigos?” Miró el negro a los circunstantes como si quisieran enrostrarle la indiscreción que habían cometido y dijo después:

-       Señor, la codicia- “¿Cómo así? Pregunto Bolívar- Yo había notado - continuo el negro- que todo el mundo iba a la guerra sin camisa y sin una peseta y volvía después vestido con un uniforme muy bonito y con dinero en el bolsillo. Entonces yo quise ir también a buscar fortuna y más que nada conseguir tres aperos de plata, uno para el negro Mindola, otra para Juan Rafael y otro para mí. Después de una pintoresca narración, donde el negro da detalle de la Batalla de Araure y de sus andanzas. Bolívar lo interrumpe y lo apremia:
-       Dicen que allí mataba Ud. Las vacas que no le pertenecían.
-       Por supuesto –replicó- y si no ¿Qué comía? En fin, vino el mayordomo (así me llamaba a mi) al Apure y nos enseñó lo que era patria y la diablocracia no era ninguna cosa mala y desde entonces yo estoy sirviendo a los patriotas. 

     Conversaciones de este estilo, sostenidas en un lenguaje sui generis, divertían mucho a Bolívar y en nuestras marchas el “Negro Primero”, nos servía de gran distracción, y entretenimiento.

En el año de 1819, en los encuentros de Caramacate y en Las Queseras del Medio recibió la orden de los Libertadores de Venezuela.
El 24 de junio de 1821, en la Batalla de Carabobo, casi a la una de la tarde, el general Páez observo como se le acercaba un jinete hasta su puesto de mando, a quien Páez increpó: -¿Por qué huyes?, ¡cobarde!, y el Negro Primero respondió: - Mi General, vengo a decirle adiós porque estoy muerto.
.



Poemas


Camejo, el Negro Primero
Autor: Freddy José Melo

 Titán que de la pampa más salvaje
Bajo infame opresión vive la escuela,
Redimido al guerrero, rompe y asuela,
Vuelto ciclón, alud, rayo en un viaje.

Si al astur sirve en trágico paisaje
Y en legión infernal las armas vela,
Devuelve luego en grande a Venezuela
Fuego de libertad, sangre y coraje.

Hombre, caballo, lanza y embestida
Son un solo relámpago… Hasta el hecho
De vérsele tornar como en huida.

A darle, ni abatido, ni entregado,
La muerte si manándole del pecho,
El rojo adiós al jefe venerado.

La Muerte de un Héroe de Páez
Autor: General Arismendi Brito

¿Cómo ese bravo se llama?
Quién es…Modesto y sencillo,
Ha dado a su raza brillo,
Asociándole su fama.
Nada su valor abate,
Y de su lanza certera,
Obra es siempre la primera.
Sangre de todo combate;
Y de ahí parte el llanero,
que admita tan rara audacia,
cuando, cuando por antonomasia
le llaman el Negro Primero;
adora a Páez creer,
nadie en el mundo le haría.
Que hay hombre de más valía
Ni otro a quien obedecer.  


martes, 17 de mayo de 2016

Sobre Salvajes Poema de Gustavo Pereira



Los pemones de la Gran Sabana llaman al rocío Chiriké-yeetakuú, que significa ´´Saliva de las estrellas´´; a las lágrimas, Enú-parupué, que quiere decir ´´Guarapo de los ojos´´; y al corazón, Yewán-enapué ´´Semilla del vientre´´. 
Los waraos del delta del Orinoco dicen Mejoji (´´El sol del pecho´´) para nombrar al alma. Para decir amigo dicen Ma-jokaraisa: ´´Mi otro corazón´´. Y para decir olvidar dicen Emonikitame, que quiere decir ´´Perdonar´´.

Los muy tontos no saben lo que dicen
Para decir tierra dicen madre
Para decir madre dicen ternura
Para decir ternura dicen entrega
Tienen tal confusión de sentimientos
Que con toda razón
Las buenas gentes que somos les llamamos salvajes.


 (Warao)
A-yenú yapai yuré kepakamai (no me retires de tu memoria)
Yewan anapué (semilla del vientre, corazón)
Mejokoji (el sol del pecho, sol)
Kuay Nabaida (el mar de arriba, el cielo)  

jueves, 14 de abril de 2016

Breve Historia de Ambrose Bierce y El Patriota Ingenioso.




Ambrose Gwinett Bierce Nacio en Meigs, Ohio Estados Unidos, 24 de junio de 1842 y se presume que murió en Chihuahua, en 1914, fue un escritor, periodista y editorialista. Su estilo claro y fogoso le ha llevado a mantenerse un siglo después de su muerte, cosa que no ha ocurrido con otros contemporáneos suyos. Ese estilo irónico hizo que un crítico le apodara. El amargo Bierce (Bitter Bierce).

Participo en la guerra civil estadounidense y fue gravemente herido, una vez finalizada la guerra se une a las expediciones en territorio "indio", finalizada esta campaña se retira de la vida militar.

En octubre de 1913, parte de Washington D. C. para recorrer los antiguos campos de batalla de la Guerra Civil. En diciembre cruzó a México por El Paso. En Ciudad Juárez se unió al ejército de Pancho Villa como observador, llegando hasta Chihuahua, donde su rastro se desvanece. La última acción registrada fue de una carta que escribió a un amigo , fechada el 26 de diciembre. Se trata de una de las desapariciones más famosas de la historia de la literatura desde entonces se han lanzado muchas teorías sobre su muerte.

Antes de partir a México, en una carta fechada el 1 de octubre de 1913, escribió a una de sus familiares en Washington: «Adiós. Si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México. ¡Ah, eso sí es eutanasia!».

La tradición oral de la villa de Sierra Mojada (Coahuila), documentada por el sacerdote Jaime Lienert, atestigua que Bierce fue ejecutado por fusilamiento en el cementerio del pueblo.




El Patriota Ingenioso (cuento)
Ambrose Bierce

Después de haber obtenido una audiencia con el Rey, un Patriota
Ingenioso sacó un papel del bolsillo y dijo:

-Dios bendiga a su Majestad. Aquí tengo una fórmula para construir
una armadura blindada que ningún cañón podrá perforar. Si esta armadura
es adoptada por la Armada Real nuestras naves de guerra serán
invulnerables y por ende invencibles. Aquí también están los informes de los
Ministros de su Majestad atestiguando los méritos de la invención. Cederé lo
derechos sobre ella por un millón de tumtums.

Después de examinar los papeles, el Rey los hizo a un lado y le
prometió una orden para el lord Mayor Tesorero del Departamento de Extorsión
por un millón de tumtums.

-Y aquí -dijo el Patriota Ingenioso, sacando otro papel de otro bolsillo están
los planos de un cañón que he inventado que puede perforar esa
armadura. El hermano real de su Majestad, el Emperador de Bang, está
ansioso por adquirirlo, pero mi lealtad hacia el trono de su Majestad y hacia
su persona me obligan a ofrecerlo a su Majestad. El precio es de un millón
de tumtums.

Después de recibir la promesa de otra letra introdujo la mano en un
bolsillo diferente a los dos anteriores y remarcó:

-El precio del cañón irresistible debió haber sido mucho mayor, su
Majestad, pero el hecho es que los misiles pueden ser tan efectivamente
desviados por mi nuevo método de tratar las armaduras blindadas con...

El Rey indicó al Gran Factotum que se aproximara.
-Revisa a este hombre -le dijo- y dime cuántos bolsillos tiene.
-Cuarenta y tres, Sire -dijo el Gran Factotum, completando su
escrutinio.

-Dios bendiga a su Majestad -gritó el Patriota Ingenioso, aterrorizado-
Uno de ellos contiene tabaco.
-Sosténganlo por los tobillos y sacúdanlo -ordenó el Rey-, luego denle
una orden por cuarenta y dos millones de tumtums y mándenlo a decapitar.

Emitamos un decreto castigando la ingenuidad con la pena capital.

                                                    FIN

martes, 12 de abril de 2016

CACIQUES DE VENEZUELA ( I )



                                               
                                                                Etnia Yanomami



MACARAO



1555-1567. Cacique arawaco, muy entrado en años para la fecha de su breve alianza con el capitán Diego de Losada, a su paso por la Montañita (aún existe el punto con dicho nombre) al dominio del anciano jefe de la Cuesta de los Peñones, como llamaban la subida en donde estaba el Palenque de dicho cacique. 

También sabemos que dio paso libre al margariteño guayquerí capitán Francisco Fajardo, y a los castellanos capitanes Pedro Miranda y Juan Rodríguez Suaréz. Esa traición a sus vecinos lo mantuvo aislado hasta que murió, de quienes para entonces dieron y daban la sangre por conservar lo que habían recibido de sus mayores.




                                                           MURUGUATA



¿…-1580. Cacique de la etnia Tomuza, quien unido al también tomuza Cupata, ambos jefes con poder sobre incontables tribus, en las aguas finales del Río-Grande-Caucagua-y el bajo Tuy, acometieron en repetidas celadas a Garcí González de Silva, cuando regresaba de su expedición al Unare en 1575. 

En la bibliografía de mayor credibilidad consultada hasta 1580, hay ligeras alusiones a varios caciques fortificados en los montones más espesos y en las faldas de la serranía costanera, entre otros: Conoropa y Morocopo, ambos de estirpe mariche, posiblemente refugiados con sus parciales en los bosques y aguas de Cupo, de Chuspita o en Marasma…?

Acosados continuamente por tenientes de gobernadores partidarios del exterminio aborigen, como Francisco Carrizo y el brutal encomendero Sancho García. 



Para Telasco A. Mac Pherson, Garcí González fundó cerca del Unare, la Ciudad del Espíritu Santo, después de pacificar a los tomuzas de Querecrepe o Querepe, localidad que destruyeron los mismos tomuzas, a poco de abandonar Gonzáles el sector y después de la campaña contra los caribes en 1583, al volver a Caracas, en un lugar próximo a la actual localidad de Araguita, fundó con el mismo nombre, pero al sur del río Tuy la dicha ciudad, que destruyeron Muruguata y Cupata. Nada tienen que ver con la dicha fundación con San Juan de la Paz. 


BIBLIOGRAFIA:

CACIQUES DE VENEZUELA de Aníbal Laydera Villalobos