La reciente denuncia del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolas Maduro, sobre el sobre la incursión de naves aéreas estadounidenses especializadas en espionaje y sabotaje durante el mes de Mayo de este año. Nos recuerda este articulo que le transcribo a continuación publicado en el libro La Telaraña Imperial:
De todas las islas neerlandesas, mejor conocidas como las Antillas, Curazao es la más
grande y mayor poblada. Con menos de 200 mil habitantes, la mayoría
residenciada en la capital, Willemstad, Curazao está jugando un papel
estratégico de alta importancia para los gobiernos de Washington. En el año
1.999, el gobierno de los EE.UU. de entonces cerró su base aérea en Panamá
(Howard) siendo esta el principal centro de operaciones militares en la región,
y estableció tres bases pequeñas y operativas para reforzar sus misiones “anti-narcóticas“
y aumentar sus capacidades de monitoreo y vigilancia en la zona del Caribe y
Sur América.
El 1º de mayo de 1.999, Washington comenzó operaciones desde estas
Forward Operating Location (FOLs Centros de Operaciones de
Avanzada) en El Salvador, Aruba y Manta Ecuador hasta que Rafael Correa decidió
retirarlos del país.
El
FOL, en Curazao, basado en el Aeropuerto Internacional Hato, tiene la capacidad
para dos aeronaves grandes, dos medianas y seis pequeñas. Con un personal de
operaciones y mantenimiento de entre 200 y 230 personas. También aloja aviones
F-16 de la Fuerza Aérea estadounidense, aviones P-3 de la Armada, aviones E-2
de advertencia temprana y aviones E-3 de la Fuerza Aérea de los EE.UU. Aruba, más
pequeña en territorio, hospeda al FOL en su Aeropuerto Reina Beatriz, donde
éste tiene la capacidad para dos aeronaves medianas y tres pequeñas, con un
personal permanente de 15 personas y uno temporal de operaciones y
mantenimiento de 25 personas.
A
menos de 50 kilómetros de la costa venezolana, estas bases operativas de
Washington podrían ser utilizadas como punto de lanzamiento de una agresión
militar hacia Venezuela. Desde el primer semestre del 2.006, el Pentágono
realizó grandes maniobras militares desde su base en Curazao con buques de
Guerra, incluyendo al portaaviones U.S.S. George Washington, que carga 85
aviones de combate a bordo y más de 6.500 efectivos de las Fuerzas Armadas
estadounidenses; el Destructor U.S.S. Stout; el Crucero de misiles guiados
U.S.S. Monterey; la fragata U.S.S. Underwood; y el submarino nuclear de
espionaje U.S.S. Virginia, entre otros, dando una muestra del poder
armamentista y bélico de Washington que no se había visto por mucho tiempo en
esa región.
Clasificadas
por el Departamento de Estado (DOS) como la tercera frontera de los Estados
Unidos, las islas de Curazao, Bonaire y Aruba forman parte de la frontera
geopolítica de Estados Unidos, debido a su participación en la OTAN como parte
del reino de Holanda. (…) empresarios vinculados con el gobierno de Georges W.
Bush han adquirido negocios y propiedades estratégicamente importantes en la
isla, incluyendo, la compañía de seguros más grande de Curazao, Ennia, acciones
en Aqualectro, la empresa de agua y electricidad de la ciudad de Willemstad, el
Banco del Caribe y el Hotel Van der Valk Plaza. Washington también está
buscando ampliar sus operaciones militares en la isla, y buscan establecer una
base naval en una bahía en la costa occidental, justamente donde ahora tiene PDVSA
su terminal de petróleo. PDVSA, que tiene un contrato con el gobierno de
Curazao para utilizar la refinería en Willemstad, también está bajo amenaza,
hay dos empresas petroleras de Texas vinculadas con la familia Bush, incluyendo
a Valero Oíl Company, que actualmente tiene ya sus operaciones en la isla
vecina, Aruba, que están en conversaciones con el gobierno de Curazao para
comprar la refinería.
Con
la reactivación de la cuarta flota de la Armada de EE.UU en julio de 2.008 Y la llegada de buques de guerra de la
Armada Rusa a finales del 2.008, Curazao se ha convertido en el ojo del huracán
en la guerra fría del siglo XXI.
Bibliografía.
Eva Golinger – Romain
Migus. (La Telaraña Imperial. Monte Ávila Editores, 2.009)
No hay comentarios:
Publicar un comentario